Domingo, se acaba lo bueno...

¿Cómo habéis pasado el fin de semana? Espero que de maravilla, queridos internautas. 😄

Hoy me he pasado el día estudiando, siento que necesito un respiro, o unas vacaciones en Punta Cana. 😝🌞🌴

Os voy a explicar cómo actuar ante un paciente con desorientación, ya que es una situación muy común que cuando una persona mayor es ingresada en el hospital durante varios días, sufra desorientación, sobre todo durante la noche.
Una confusión aguda o delirium es una situación que puede originarse en las personas mayores posteriormente a una caída, una bajada de potasio o una simple infección de orina. Todas ellas son causas que desestabilizan la salud de los mayores y afectan a su cerebro. Además de la desorientación, el delirium puede desencadenar alucinaciones y alteraciones del sueño, junto a comportamientos bruscos o agresivos en ocasiones.
La fiebre o el dolor son otros factores que pueden provocar la desorientación de los mayores, porque estos padecimientos afectan a las áreas cerebrales encargadas de situarnos en el espacio y en el tiempo.
En resumen, los rasgos esenciales del delirium consiste en una alteración de la conciencia que se manifiesta por disminución de la capacidad de atención, que se desarrolla en breve periodo de tiempo (horas o días) y tiene un curso fluctuante. Además existe una afectación global de las funciones cognitivas, intranquilidad y una inversión del ritmo sueño-vigilia.
Son factores de riesgo: mayores de 60 años, hospitalización, comorbilidad orgánica, daño cerebral previo (demencia, accidente cardiovascular, tumor) e historia previa de delirium.
Las personas jóvenes también pueden sufrir algún episodio de delirium a causa de alguna dolencia, sin embargo no es un espisodio tan frecuente porque disponen de una salud más fuerte.

Muchos familiares y amigos, cuando se enfrentan a uno de estos episodios en su mayores, creen erróneamente que han perdido la cabeza o que jamás se recuperarán de su estado.
Sin embargo, en función de cómo abordemos el problema, no necesariamente debemos llegar a un diagnóstico tan negativo. En algunos casos se está frente al inicio de alguna demencia: la demencia y el delirium son los dos trastornos mentales más frecuentes en la población anciana. Hasta un 50% de las demencias tienen un delirium asociado.
No obstante, en otros casos se puede conseguir una recuperación total del paciente.
Frente a uno de estos episodios, pues, lo más conveniente es acudir con urgencia al médico. El equipo médico deberá llevar a cabo, entonces, un seguimiento al paciente, así como evitar el riesgo de deshidratación, que puede alterar todos los electrolitos del organismo.
El papel de la familia es fundamental: tienen que crear un ambiente adecuado que proporcione tranquilidad al enfermo, estimularle suavemente, conviene explicarle,d arle conversación y orientarle. El ambiente debe ser relajante pero no con un silencio sepulcral ni una oscuridad total que les desborde la imaginación y les propicie alucinaciones.
Los ansiolíticos y somníferos son en ocasiones contraproducentes, ya que les pueden agravar la confusión. La persona mayor también debería conocer el día en el que vive, controlando el calendario, teniendo siempre un reloj a la vista.
Un ambiente tranquilo con escasos estímulos luminosos y sonoros es lo ideal. En lo posible, no interrumpir el sueño nocturno con medicamentos o tomas de signos vitales. Masaje, música y algunas técnicas de relajación pueden favorecer el estado del paciente.
Finalmente, hay que dirigirse a la persona mayor con palabras sencillas y frases cortas y claras, evitando saturarla con demasiada información cada vez. Entre esa información clara que le suministraremos, es importante tranquilizarlo sobre el propio caso de delirium y subrayar que se trata de un evento reversible y no consecuencia de una enfermedad mental.


Esto es todo por hoy, muchas gracias por leerme. Nos vemos mañana y buenas noches 💓😘

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